La oreja
Carlos Alonso
,Acrílico sobre tela, 112 × 189cm.
Los cuatro lienzos que posee la Colección referidos a Van Gogh pueden ser vistos como una secuencia. En El pintor caminante, Alonso busca representar la actitud desafiante de Van Gogh, un "modo heroico de asumir la pintura, como una forma de pasión". Una actitud que implica poner todo el cuerpo, dejar jirones de su propia existencia. En este sentido, La oreja es una de las obras más notables de la serie. Fondo color sangre. Tiene algo de foto de prontuario pero, a la vez, de un Van Gogh desafiante y doliente, que mira el mundo mientras fuma su pipa. A la derecha se presenta el cuarto de Van Gogh, esa piecita minúscula que también es emblema heroico. Una flecha indica el lugar de la automutilación. El tercer paso de esta serie es Las vendas, donde el personaje asoma desde las sombras, desde la penumbra del cuarto, indagando con la mirada fija sobre el modelo -quizás el mismo Van Gogh-, buscándose. Para el fin de la secuencia, el pintor caminante eligió el campo, ese que recorría diariamente para plantar el caballete y ahora, para el tiro de gracia. En Fin del invierno, Alonso presenta magistralmente la escena carente de colores, desolada. El lienzo está en blanco. Es un cuadro dentro del cuadro, porque delante hay un florero con flores amarillas y en el centro la tira con los colores del espectro, ensuciada con óleo. Todos los colores del mundo fueron absorbidos por la obra de un artista, caído ahora en campo yermo.
