Cúpulas
Xul Solar
,Acuarela sobre papel, 35 × 48.5cm.
En Buenos Aires, en la década de los 30, luego de su estadía en Europa, Xul Solar retomó el tema de las arquitecturas místicas, que había iniciado en Milán y en Zoagli, Italia, en 1918. Pintó “países imaginarios”, con acuarela o témpera, sobre papeles adheridos a cartones. En general, los “países” —así los llamaba— muestran una serie de muros-biombos, representados con cierta ilusión de espacio, de separación y profundidad. Abundan los arcos, los muros metamórficos con rostros, serpientes articuladas que desovan, personajes extraños y banderas rígidas sobre sus mástiles. En esta Colección se conservan Bri-País-Gente y Noche, dos acuarelas de 1933, que pertenecen a esa serie. En estas visiones místicas la espacialidad se hace más compleja; todo está dominado visualmente por un espacio escenográfico ambiguo, que parece mostrar los sueños visionarios como realidad. Unos años más tarde, Xul trabajó en una serie de paisajes místicos, con montañas y arquitecturas. Una de esas obras, la acuarela Zig-zag, tiene como motivo central un conjunto de edificios y muros con ventanas, representados en perspectivas aceleradas, con ritmo sinuoso, con escaleras, personajes, parasoles y otros objetos. Es una escena visionaria que remite a un símbolo universalmente utilizado en iconografías religiosas o herméticas: las escaleras, como las rampas, tienen un marcado énfasis ascendente. En general, las ideas que sintetiza este símbolo son: ascensión, gradación y comunicación entre diversos niveles de la verticalidad. En la pintura se ven varias figuras realizando distintas acciones: un peregrino asciende por la rampa, una mujer se detiene en otra, un personaje femenino asoma su cabeza por una ventana. Las construcciones, quizá santuarios, parecen ermitas destinadas a los caminantes que se retiran del mundo para consagrarse a las prácticas devotas. No es diferente el sentido de Cúpulas, otra acuarela, con construcciones rematadas en forma de bovedilla, con pequeñas ventanas y rampas de ascensión por la que avanzan los peregrinos. El conjunto de edificios constituye una gran ciudad que parece llegar a las nubes; los que están en primer plano poseen un ritmo curvo de entrelazos, en parte con los ladrillos a la vista; todo parece invadido por alguna suerte de vida vegetal. Estas obras recuerdan una frase del Libro de los Muertos: “Está ya colocada mi escalera para que pueda ver a los dioses”. Las montañas y las construcciones arquitectónicas con escaleras que pintó Xul remiten a la pirámide de Sakkara, a los zigurats mesopotámicos y a los teocalis de América precolombina. Como en esas edificaciones, en las pinturas se hace referencia a la vía para la ascensión hacia el espíritu. Es evidente la coincidencia de Xul Solar con el mundo espiritual y artístico del expresionismo alemán. Las pinturas de Xul se caracterizan por la fusión entre el arte y los hombres por mediación de la arquitectura y la consideración del arte como una actividad visionaria, creadora de modelos espirituales para una nueva sociedad utópica.
