Arlequín
Roberto Aizenberg
,Óleo sobre tela, 60 × 40cm.
Alrededor de 1985, Roberto Aizenberg pintó una serie de Arlequines, figuras sostenidas por un pie torneado y enmarcadas por arquitecturas geométricas. La figura del Arlequín es un clásico de la Commedia dell’Arte que tiene su origen en el siglo XVI, se presenta con un traje confeccionado con rombos multicolores como remiendos que delata su pobreza; pero, con el tiempo, fue estilizándose hasta convertirse en un traje elegante. El Arlequín de esta Colección tiene un predominio de colores cálidos. Es, básicamente, una figura geométrica irregular de líneas rectas, verticales y diagonales. Hay cuatro formas negras, tres de ellas verticales y una inferior que funciona como transición entre el "cuerpo" y el "pie". El pie es un sostén único de dos esferas que contienen una tercera unida a un cilindro. La cabeza es un romboide, mitad negro, mitad carmín, perforado por un círculo. La figura dista de la picardía atribuida al Arlequín italiano, aunque existe una lejana semejanza formal con el traje. A ambos lados y en simetría especular lo enmarcan dos torres de tres cuerpos con ventanas alargadas y una base de dos escalones; junto a ambas se ve en el horizonte dos torres más, mucho más simples y sin ventanas. A lo lejos, es particularmente amenazador el cielo crepuscular con un frente de tormenta que se avecina.
